La Tierra es el mayor de los planetas rocosos. Eso hace que pueda
retener una capa de gases, la atmósfera, que dispersa la luz y absorbe calor.
De día evita que la Tierra se caliente demasiado y, de noche, que se enfríe.
Siete de cada diez partes de la superficie terrestre están
cubiertas de agua. Los mares y océanos también ayudan a regular la temperatura.
El agua que se evapora forma nubes y cae en forma de lluvia o nieve, formando
rios y lagos. En los polos, que reciben poca energía solar, el agua se hiela y
forma los casquetes polares. El del sur és más grande y concentra la mayor
reserva de agua dulce.

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